LolUp Online Marketing

Diversificar temas en tu web no tiene por qué costarte posicionamiento

Diversificar temas en tu web

Si has leído algo sobre estrategia de contenidos, seguro que te ha llegado el mismo mensaje una y otra vez: elige un nicho, especialízate, no te disperses. Y en la mayoría de los casos, es un consejo sólido. La lógica detrás es clara: cuanto más concentrado esté tu contenido en un único tema, más fácil le resulta a Google entender de qué eres experto, y más fácil le resulta a tu audiencia identificarte como referencia.

Pero llevamos suficientes proyectos entre manos como para saber que no es una norma universal. Hay negocios que, por su propia naturaleza, necesitan cubrir varios temas a la vez, y aplicarles ese consejo al pie de la letra les hace perder oportunidades reales de captación.

Piensa en una tienda que vende de todo para el hogar: menaje, decoración, pequeño electrodoméstico, textil. O en una agencia como la nuestra, con clientes en sectores tan distintos como el retail, la educación o el ecommerce. O en un portal de contenidos como Gazoo, pensado desde el origen como un recurso general, no como la voz de un único experto. Para todos ellos, forzar un nicho único no es disciplina editorial, es una limitación artificial que les cuesta tráfico real y, con él, clientes potenciales.

Lo que diferencia un blog disperso de uno bien estructurado

El problema nunca es la variedad de temas en sí misma. El problema aparece cuando esa variedad no tiene ningún orden detrás. Hemos visto webs con contenido individualmente muy bueno que, aun así, no consiguen posicionar bien porque ni Google ni el propio usuario consiguen entender de qué trata realmente el sitio en su conjunto.

Es una sensación que seguro reconoces si alguna vez has entrado en una web y, tras un par de clics, no tenías claro si estabas en un blog de recetas, de viajes o de finanzas personales. Esa confusión no solo aumenta la tasa de rebote: también hace mucho más difícil que un usuario confíe en el sitio lo suficiente como para convertirse en cliente.

La diferencia entre el caos y la estructura está casi siempre en tres decisiones concretas, tomadas con intención desde el principio y no improvisadas sobre la marcha.

Una taxonomía de categorías pensada desde el principio

Cada tema principal necesita su propia categoría, bien delimitada, sin solapamientos confusos con otras parecidas. El error más habitual —y lo vemos constantemente en auditorías de contenido— es crear una categoría nueva cada vez que aparece un artículo que «no encaja del todo» en ninguna de las existentes. Al principio parece inofensivo: una categoría más no hace daño. Pero con el tiempo, ese hábito genera un archivo de categorías tan fragmentado como el propio contenido que se supone que debía ordenar.

Antes de publicar el primer artículo de un tema nuevo, merece la pena hacerse una pregunta muy simple: si dentro de un año tenemos cincuenta artículos de esta categoría, ¿esta estructura sigue teniendo sentido? Si la respuesta no es un sí claro, probablemente sea mejor encajar ese contenido dentro de una categoría ya existente, aunque requiera algo de esfuerzo adicional de planificación al principio.

Enlazado interno dentro de cada tema, no entre todos

Es tentador enlazar cualquier artículo con cualquier otro solo porque están alojados en el mismo dominio. Pero un enlace entre un artículo de decoración y uno de fiscalidad no aporta nada a ninguno de los dos lados, ni al usuario que está leyendo ni a la forma en que Google interpreta la relevancia temática de cada página.

Lo que realmente funciona es reforzar el enlazado dentro de cada categoría: que los artículos de un mismo tema se sostengan entre sí, formando pequeños bloques temáticos coherentes dentro de un sitio más amplio. Cuando un usuario llega buscando información sobre un tema concreto y encuentra, enlazados de forma natural, otros tres o cuatro artículos que profundizan en distintos ángulos del mismo asunto, la percepción de autoridad sube muchísimo más que si esos mismos enlaces apuntaran a contenido de temática completamente distinta.

Un tono y un diseño que no cambien según el tema

Los temas pueden ser distintos, pero la forma de escribir, la estructura de cada artículo y el diseño visual deben sentirse como parte de un mismo proyecto. Esto es lo que transmite al visitante que está en un sitio serio, con criterio editorial detrás, y no en una colección de posts sueltos escritos por gente distinta sin ninguna coordinación.

Detalles como mantener el mismo tipo de introducción, la misma forma de estructurar los subtítulos, o incluso el mismo estilo de imágenes, hacen mucho más por la cohesión percibida de un sitio multitemático que reducir el número de temas que trata.

Un ejemplo real de esta estructura

Gazoo, un directorio de artículos en español, ilustra bien este planteamiento: categorías claramente diferenciadas —belleza y bienestar, tecnología, bodas, decoración de hogar, empleo, entre otras— cada una con su propio archivo y su propio enlazado interno. Ningún visitante que entre buscando contenido sobre bodas se encuentra de repente con artículos de tecnología mezclados sin criterio, ni al revés.

Lo interesante de este tipo de estructuras es que cada categoría funciona casi como un mini-sitio dentro del sitio: tiene su propia lógica interna, su propio enlazado, su propia profundidad de contenido. Y precisamente eso es lo que le da cohesión al conjunto, aunque la variedad de temas cubierta sea, a simple vista, muy amplia.

Cuándo diversificar tiene sentido para tu negocio

Si tu objetivo es captar el máximo volumen posible de búsquedas relacionadas con tu sector —no solo una búsqueda muy concreta— y tienes capacidad real de producir contenido de calidad en varios frentes, diversificar amplía muchísimo tu superficie de captación.

Un negocio de reformas, por ejemplo, no solo se beneficia de contenido sobre reformas en sí: también puede captar tráfico hablando de decoración, de aislamiento térmico, de normativa de construcción, o de tendencias en materiales. Cada uno de esos temas trae un tipo de visitante distinto, con una intención de búsqueda distinta, pero todos son potenciales clientes del mismo negocio en algún punto de su proceso de decisión.

Lo mismo pasa con negocios que atienden a públicos con intereses variados dentro de un mismo sector amplio: una clínica que cubre estética, bienestar y salud general capta búsquedas muy distintas entre sí —desde «tratamientos faciales» hasta «cómo dormir mejor»— pero todas son relevantes para su actividad y, bien trabajadas, alimentan el mismo embudo de captación de pacientes.

Cuándo no te conviene diversificar

Si tu estrategia depende de posicionarte como la referencia indiscutible en un área muy concreta —pongamos, asesoría fiscal para autónomos, o nutrición deportiva de alto rendimiento—, dispersar el contenido en temas colindantes juega en tu contra. La autoridad temática que Google, y también tus clientes potenciales, reconocen en un sector se construye con foco, no con amplitud. Mezclar temas ahí no aporta tráfico de calidad adicional, solo diluye la señal de expertise que llevas tiempo construyendo con esfuerzo.

Tampoco es recomendable diversificar si el equipo detrás del proyecto es reducido. Sostener varias categorías con contenido realmente bueno de forma constante exige bastante más capacidad editorial que mantener un único nicho a buen nivel. Diversificar mal —abriendo muchos frentes a la vez y abandonándolos a medio publicar— es peor para la percepción de marca que no diversificar en absoluto: un visitante que encuentra una categoría con tres artículos de hace dos años percibe abandono, no amplitud de catálogo.

Cómo decidir qué te conviene

La pregunta que de verdad importa no es «¿me interesan varios temas?», sino «¿qué necesita mi negocio ahora mismo?». Si buscas convertirte en LA referencia de un sector muy concreto, un nicho enfocado gana casi siempre a largo plazo. Si tu negocio abarca de forma natural varios intereses relacionados entre sí, o tu objetivo prioritario es captar el mayor volumen posible de tráfico relevante antes que construir una marca de nicho muy vertical, una estructura multitemática bien organizada puede funcionarte mucho mejor que forzar un enfoque artificialmente estrecho.

Lo que nunca falla, elijas lo que elijas, es dedicar tiempo a pensar la taxonomía antes de escribir el primer artículo. Cambiar la estructura de categorías cuando ya tienes cien artículos publicados y repartidos de forma desordenada es un trabajo mucho más costoso —y mucho menos vistoso de cara al cliente— que decidirla bien desde el principio.

Al final, la etiqueta de «especializado» o «generalista» pesa mucho menos de lo que parece a primera vista. Lo que de verdad determina si un proyecto de contenidos funciona es si cada pieza tiene un lugar claro dentro de una estructura pensada con intención, o si simplemente se ha ido acumulando con el tiempo sin ningún criterio real detrás.

Si tienes dudas sobre si tu web necesita reordenar su estructura de contenidos —ya sea porque quieres empezar a diversificar o porque, al contrario, necesitas enfocarte mejor en menos temas—, es una de las primeras cosas que revisamos con cualquier cliente nuevo, y casi siempre es lo que marca la diferencia entre un blog que empieza a traer resultados y uno que sigue publicando sin ver ningún movimiento en el tráfico. Puedes contactarnos haciendo clic aquí. 

Salir de la versión móvil