Más del 90% de los usuarios se queda con los resultados de la primera página de Google. Si tu negocio aparece en la segunda o la tercera, es casi como si no apareciera.
Muchas veces se piensa que lo único que importa al lanzar una web es que tenga un diseño que guste. Pero el posicionamiento depende de muchos más factores: títulos, metadatos, URLs, contenido, velocidad de carga, y la autoridad que esa web tiene a ojos de Google. El diseño es solo el primer paso, no el único.
El trabajo de SEO tampoco termina cuando la web sube posiciones. Google actualiza constantemente cómo mide la calidad de un sitio, y lo que funcionaba hace un año puede no ser suficiente hoy. Por eso el seguimiento tiene que ser constante, no una acción puntual que se hace una vez y se olvida.
Por eso el SEO es un servicio pensado para clientes que confían en el proceso, con un compromiso mínimo de un año. Algunos cambios se notan ya en el primer mes; otros tardan más, y el ritmo depende mucho de cada caso: el estado de tu web, tu contenido, tu reputación digital y la competencia que tengas en tu sector.
Cuéntanos qué está pasando con tu web ahora mismo. Lo revisamos juntos antes de proponerte nada.