La mayoría de decisiones de compra ya se toman con información encontrada online. Lo que dice tu web, tu blog o tus redes pesa tanto como lo que vendes.
Es fácil infravalorar el contenido de una web, una tienda online o un blog, tratándolo como un trámite en vez de como una herramienta de venta. El problema no es la falta de presencia: casi todo el mundo ya tiene web, blog o redes. El problema es que ese contenido no está pensado para nada en concreto.
Un texto sin estrategia detrás no posiciona, no convence y no se diferencia. Lo resolvemos diseñando cada pieza de comunicación con un objetivo claro: atraer a quien todavía no te conoce, o convencer a quien ya está decidiendo.
Cada negocio necesita algo distinto en su comunicación: no es lo mismo un ecommerce que necesita fichas de producto que conviertan, que una entidad que necesita explicar bien su causa con un presupuesto ajustado. Por eso no partimos de una plantilla de contenidos, sino de tu situación concreta antes de escribir nada.
01
Primer contacto
Antes de ponernos a elaborar la estrategia, queremos conocerte a ti y a tu negocio. Para ello, tenemos una reunión por teléfono, videollamada o presencial donde hablamos de tus intereses, tus objetivos y lo que te hace diferente. Nunca nos saltamos este paso — es lo que nos permite hacer una estrategia realmente a tu medida, y requiere la confianza y la complicidad que sólo se construye manteniendo una buena conversación.
02
Analizamos
Revisamos en qué punto está tu negocio, a quién le hablas y qué canales tienen sentido para ti antes de escribir una sola palabra. No partimos de lo que funcionó en otro cliente, sino de lo que tu público concreto necesita leer para decidirse.
03
Ejecutamos
Diseñamos el plan de contenidos y lo llevamos a cabo: blog, newsletters, textos web y gabinete de prensa cuando el negocio lo pide. Cada pieza se escribe pensando en dónde va a vivir y para quién, no como texto genérico reutilizable en cualquier sitio.
04
Conseguimos
Medimos si ese contenido está trayendo visibilidad, confianza y clientes, y ajustamos lo que haga falta. El contenido que no se revisa se queda obsoleto rápido; el nuestro se corrige con lo que realmente está pasando, no con suposiciones.
Cuéntanos dónde está tu negocio ahora y hacia dónde quieres llevarlo. El resto lo ordenamos juntos.